El Espejo de Argentina y el Mundo

Año XX - Nº 226 (Segunda época)
Septiembre 2015

7 de noviembre de 2014

Exitoso combate al contrabando



Prosiguen los éxitos en la lucha contra el contrabando de extracción de bienes básicos y materiales estratégicos. Los resultados alcanzados son fruto de la colaboración entre el pueblo y la Fuerza Armada Nacional Bolivariana para enfrentar a las mafias responsables de este flagelo. 

Para ilustrar la amplitud, las características y los resultados de esta lucha, valgan algunos ejemplos recogidos en diversos Estados a lo largo de una semana, la del 12 al 19 de octubre:

En Zulia, recuperación de 108 pipas en abandono con 23.760 litros de gasoil el día 16 y 289 y 38.060 litros el día 18. Hasta esa fecha, se elevan a 42.386 las pipas inhabilitadas y utilizadas para el contrabando de combustible principalmente a través de vías fluviales. Asimismo en el Zulia en la misma semana se retuvieron el día 16, dos vehículos tipo cava con 55 reses en canal (10,8 toneladas) destinadas al contrabando de extracción; el día 18, 1.080 cajas (27 toneladas) de carne por inconsistencia en Guía, lo cual es sinónimo de contrabando y 30 toneladas de cemento. El día 19, en tareas de fiscalización y control, la Fanb incauta 49 toneladas de víveres por inconsistencia en facturas y guías.

En Táchira, en el municipio Ureña, fueron incautadas 150 toneladas de material plástico (polímeros, polietileno, material PVC molido) y 12 vehículos. El 17 de octubre el secretario General de la Comisión Nacional de Lucha al Contrabando, Almirante Ángel Belisario Martínez, informó que en los dos últimos meses habían sido retenidas 1.800 toneladas de alimentos en frontera tachirense. Además en este período se ha logrado desarticular en Táchira a bandas criminales que cometían otro tipo de delitos como trata de personas, prostitución y lavado de dinero.
Durante la misma semana del 12 al 19 de octubre en Amazonas, fueron retenidas ocho toneladas de alimentos para animales que iban a ser extraídas del territorio nacional hacia Colombia. En Cojedes se retuvieron 5,4 toneladas de ajos ocultos entre variedades de hortalizas, tras un infructuoso intento de soborno a efectivos de la Fanb. En Barinas, se llevó a cabo la retención de 13.550 litros de leche líquida y 5.467 litros de jugo diferentes sabores que se desplazaban ilegalmente rumbo a la frontera.
Los citados no son más que algunos ejemplos de los resultados obtenidos a lo largo de una semana en cinco Estados del país en la lucha contra el contrabando. Los efectos positivos se están evidenciando tanto en la clara mejora de los niveles de abastecimiento de la población como en el fortalecimiento de la unión cívico-militar en la defensa de los derechos básicos y la soberanía de la Nación.
 
 (Epígrafe: En Zulia se incautaron más de 60 mil litros de gasoil entre el 16 y 18 de octubre. Foto: @vladimirpadrino)

Evo y otra victoria estratégica para el continente



El aplastante triunfo de Evo Morales en los comicios bolivianos significa una correntada de viento fresco para la causa latinoamericana-caribeña. Es por ello que el festejo de esta nueva reelección de Evo resonó con fuerza en Venezuela, Cuba y cada uno de los países que conforman la estructura del Alba. Pero también, adquirió grado superlativo el entusiasmo, entre los cientos de miles de bolivianos que habitan en Argentina, donde casi el 90% votó por el Movimiento Al Socialismo.

Más allá de lo altamente simbólico que resulte haber obtenido la victoria precisamente el “Día de la resistencia indígena”, es indudable que la misma coincide también con un difícil momento para el continente. Un territorio en el que la escalada imperialista contra gobiernos y pueblos que la enfrentan, está en pleno apogeo.

Evo y su compañero de equipo, Álvaro García Linera, mostraron de esta manera tan ilustrativa (más del 61% de los votos) que para cualquier proceso de cambio que se precie es indispensable fijar metas claras y proceder en consecuencia. Durante los dos mandatos que gobernó el MAS y sobre todo a partir de la realización de la Asamblea Constituyente, quedaron definidos los puntos claves que irían a marcar el derrotero gubernamental del nuevo Estado Plurinacional puesto en marcha. Ellos fueron: a) empoderar a quienes habían estado, desde siempre, excluidos de las decisiones de poder, b) recuperar la plena soberanía y terminar con la dependencia, nacionalizando los hidrocarburos y el gas, y otros sectores de la riqueza local, destinando las rentas obtenidas a proyectos de mayor solidaridad social, c) generar una política económica fuerte y en crecimiento constante a pesar de la crisis mundial. Y a la vez producir lo que muchos prometen y pocos cumplen: distribuir la riqueza entre los que menos tienen, d) por último, Evo y el pueblo boliviano enmarcaron  el proceso revolucionario en un rechazo ostensible al colonialismo, el capitalismo y el imperialismo, sosteniendo la necesidad imperiosa de avanzar hacia el socialismo.

Con la manifiesta inclusión de los movimientos sociales en sus planes estratégicos, el gobierno de Evo y Álvaro ha conseguido garantizar el bienestar material, logrando convertir en protagonista de la vida política boliviana a las grandes mayorías populares de obreros, indígenas y campesinos. El otro sujeto beneficiado por el cambio en la vida política del país, han sido las mujeres. Hasta la llegada del MAS al gobierno, ellas habían sido protagonistas esenciales en la “guerra” del agua y del gas, pero tenían vetada la incorporación a estructuras institucionales.  Hoy, el cambio en ese sentido es radical. Las mujeres “con pollera” son ministras, alcaldesas, y ocupan otros cargos relacionados con el nuevo poder institucional. De allí que, mayoritariamente, una gran parte del voto triunfante provenga de ese sector de la sociedad.

El otro aspecto a destacar de lo hecho y lo mucho que queda por hacer está fijado en el plano regional primero y luego a nivel mundial. Por primera vez en la historia de la Nación, Bolivia es uno de los actores fundamentales de la integración latinoamericana y caribeña, jugando su rol en plano de igualdad con los países rectores en la región. De igual modo este avance se manifiesta a escala global.

La prédica de Evo, humilde y convincente, y no por ello menos radical en el enfrentamiento con el Imperio comenzó a ser una costumbre en cada foro internacional. Desde la batalla ganada por el reconocimiento de la coca, en oposición a sus detractores ultra-conservadores, hasta las acciones de solidaridad concretas del gobierno boliviano con los países asediados por la agresiva política exterior estadounidense, como ocurriera con Venezuela, Ecuador, Honduras, Argentina y Brasil.

Como página especial en ese aspecto, hay que destacar la expulsión del embajador norteamericano y de la Usaid, y las similares acciones tomadas contra el Estado Terrorista de Israel, o la actitud inclaudicable del presidente boliviano cuando fue secuestrado junto a su avión en Europa.

Evo le ha introducido a la pelea latinoamericana-caribeña una impronta que prioriza la integración y la unidad entre pueblos, pero a la vez pone el acento en un discurso antimperialista a los efectos de que los organismos regionales como la Celac y la Uunasur, enfrenten las presiones que sobre algunos países miembros realiza la diplomacia estadounidense. En ese sentido, junto con los presidentes Nicolás Maduro, Raúl Castro, Rafael Correa y Daniel Ortega, entre otros, Evo ha salido a desenmascarar las intenciones de la Alianza del Pacífico, identificando esa instancia como un intento de resucitar al Alca felizmente enterrado en Mar del Plata en noviembre de 2005.



 
 (Epígrafe: Evo Morales en sus épocas de dirigente cocalero del Chapare. 1996. Foto: JP Russell)




2 de septiembre de 2014

Suplemento: La verdad sobre Venezuela, Latinoamérica y el Caribe

Solidaridad internacionalista

En medio de la batalla contra la “guerra económica” y a punto de lanzar un ataque frontal al contrabando de extracción, con el que la burguesía y mafias asociadas desangran el abastecimiento en toda Venezuela, el gobierno de Nicolás Maduro hallу tiempo para envarar un poderoso movimiento de solidaridad con Palestina y, a la vez, organizó un Foro de debate y denuncia, “Imperialismo financiero y fondos buitre”, en solidaridad con el pueblo argentino agredido por esa vanguardia de la usura capitalista. El 12 de agosto, tras las exposiciones de la ministra de Comunicación Delcy Rodríguez y el canciller Elías Jaua, se sucedieron las ponencias de invitados internacionales y venezolanos, las cuales expusieron y analizaron el mecanismo de expoliación montado a través del endeudamiento forzado para contrapesar la crisis estructural del sistema capitalista. Al dнa siguiente, también con la presencia de los invitados internacionales al Foro, el canciller encabezó un acto pъblico en la Plaza Bolívar de Caracas, donde una multitud recibió la palabra del ministro de Relaciones Exteriores de Palestina, Riad al Malki. Lejos de debilitar el combate interno contra la desestabilización, estas acciones solidarias colocan en su verdadera dimensión y proyección la defensa de la Revolución Bolivariana.

Partido y continuidad revolucionaria

No hubo sector de la sociedad y la política venezolanas ajeno al desarrollo y desenlace del III Congreso del Partido Socialista Unido de Venezuela. Unos a la expectativa de una estrepitosa división; otros esperanzados con el golpe de timón que corrigiera errores y desviaciones; no pocos alertas a la anunciada confrontación interna que mostraría supuestas rivalidades inconciliables y abriría espacio para la conformación de nuevas fracciones de peso; otros, por fin, a la espera de que un resultado inocuo probara la tesis de que un partido es un mero aparato para conducir incautos y obtener resultados electorales.
Todos tenían algún asidero para sus previsiones. Pero sólo acertaron aquellos que apostaron al fortalecimiento y radicalización del Psuv. Entre los días 26 y 31 de julio, las sesiones fueron trazando un curso que acabó sorprendiendo a casi todos.
Dos componentes cruciales de cualquier Congreso partidario alertaban sobre la posibilidad de un resultado mediocre: la elección de sus delegados y los documentos iniciales puestos a debate de los organismos de base del Partido. Del millar de delegados, la mitad estaba compuesta por funcionarios de diferente rango en el aparato del Estado, entendidos como “delegados naturales” al Congreso. La elección de la otra mitad no dejó en todos los casos satisfecha a la totalidad de la militancia activa. Los textos originales puestos a debate, por su lado, fueron criticados desde diferentes ángulos, alegando una verbosidad a veces excesiva e imprecisa y, peor aún, con ausencia de definiciones esperadas por los sectores más enérgicos del Psuv.
No obstante, en la segunda jornada del Congreso, sendas intervenciones no previstas de Diosdado Cabello y Nicolás Maduro cambiaron por completo el clima de las deliberaciones. Un sesgo neto de mayor radicalidad y su obligada contraparte, la defensa de la participación democrática y plena de la militancia en la vida corriente del Partido, mostraron una estructura organizativa vital y la determinación de su dirigencia de ponerla a la altura de los gravísimos desafíos que afronta la Revolución Bolivariana. Era palpable que esas intervenciones interpretaban el sentimiento profundo del Partido, de los debates previos y de un elevado número de delegados acaso a esa altura un tanto escépticos respecto de los resultados que esperaban.
Sucesivas intervenciones de dirigentes tales como Rafael Ramírez y Jorge Arreaza, presidente de Pdvsa, ministro de Petróleo y Minería y vicepresidente para la Economía el primero, Vicepresidente Ejecutivo el segundo, respaldadas por una sucesión de intervenciones en la misma tónica, por parte de connotados cuadros fundadores del Partido, ratificaron el curso unitario, democrático y radical del Congreso.
Esto quedó reconfirmado al día siguiente, en la sesión de clausura, con un discurso en el que Maduro plantó con claridad y firmeza el rumbo revolucionario y socialista del Psuv. En consonancia con la línea siempre afirmada por el comandante Hugo Chávez en todo el proceso de formación y desarrollo del Partido, ese curso es inseparable de la participación democrática de las bases. Una corriente eléctrica hizo temblar al Congreso cuando Maduro dijo que, a partir de ese momento, quedaba estrictamente prohibida la cooptación de cuadros de dirección y que sólo el Presidente del Partido –él mismo– podía eventualmente proponer la cooptación.
Así, muy lejos del estallido divisionista, e incluso de la manifestación de rencorosas divisiones como las que aquejan a la oposición burguesa, el Congreso del Psuv concluyó con una prueba adicional de unión revolucionaria desde la base a la máxima dirección y, de pareja importancia, con la reafirmación de una línea de acción contraria al conciliacionismo y el reformismo.



La crisis de la MUD y el carácter de la oposición en Venezuela


La Mesa opositora hoy, unidad… de cuidados intensivos
Un elemento que aparece hoy con absoluta claridad en Venezuela es la crisis abierta en la MUD, sigla adoptada en junio de 2009 por la coalición que opera dentro y fuera del país con la intención de poner fin a la Revolución Bolivariana. La sigla lejos de aclarar oscurece, pues encubre la realidad de dicha Mesa, que de unida tiene muy poco y de democrática menos aún.
El calado de la crisis de la Mesa opositora apunta en las declaraciones enfrentadas de sus voceros, sus reproches cruzados y el reconocimiento por parte de algunos de ellos de su creciente desconexión con sus seguidores, fruto del fracaso de las aventuras y atajos de nuevo ensayados y de su carencia de propuestas capaces de interesar a la mayoría de venezolanos. Sus repetidas derrotas y sus recelos mutuos han desembocado en la actual crisis de la MUD. Crisis que ha conllevado una salida no prevista: la renuncia del secretario general de la Mesa y su adlátere, el secretario adjunto. La derecha opositora salta en pedazos ante el disgusto de la mano imperial que la financia, alienta y busca cómo recomponer ese mosaico de intereses y ambiciones personales para seguir desestabilizando el proceso revolucionario. Ardua tarea la del Imperio. La lógica del engaño y el autoengaño impregna la visión y la conducta de sus peones venezolanos empecinados en lo que Robert Trivers llama la insensatez de los necios.

Los factores de la crisis opositora
Esta crisis responde a múltiples factores: ausencia de un proyecto de país más allá de la recuperación del control sobre la renta petrolera y la sumisión a los intereses y valores del Imperio del Norte; derrota política continuada tanto en las urnas como en sus aventuras golpistas; querellas internas en la disputa por el liderazgo opositor… Es una crisis de raíces profundas y difícil salida, pues ¿cómo remontarla sin negar su propia naturaleza clasista y subalterna a los citados designios foráneos?
Sus reiterados errores de análisis tienen mucho que ver con su incapacidad de percibir al país real. Así, imaginaron que la desaparición física de Hugo Chávez supondría la muerte del chavismo. Craso error, como quedó de manifiesto en las elecciones presidenciales y municipales de 2013 y en el reciente Congreso del Psuv. No han entendido que el chavismo es un proyecto histórico con hondas raíces populares, dispuesto a profundizar el legado de Chávez, la conquista de una Patria libre y soberana que camina junto a los pueblos nuestroamericanos rumbo a un socialismo propio basado en el Poder Popular. 
Soñaron que lanzando acciones violentas de calle vinculadas a la agitación de un puñado de estudiantes acomodados conseguirían tumbar al presidente electo Nicolás Maduro, tras aislarlo internacionalmente. Imaginaron que los chorros de dólares para financiar la desestabilización y comprar mercenarios dentro y fuera del país harían el resto. También en esto se equivocaron: ni el pueblo ni el gobierno bolivariano con su Presidente al frente iban a dejarse chantajear por la violencia fascista; frente a ésta, la unión cívico-militar mostró su fortaleza y desbarató sus planes criminales y aventureros. Y la solidaridad de pueblos y gobiernos latinoamericanos con la democracia bolivariana los dejó solos junto a sus amos imperiales. En resumen, como se dice en criollo, “no pegaron una”.
Eso sí, destrozaron instalaciones, quemaron autobuses, segaron vidas de ciudadanos asesinados con guayas y tiroteados al limpiar calles obstruidas… Unos incitaban a una “Salida” inmediata y otros callaban por si la cosa cuajaba. Si un sector aceptaba sentarse a iniciar el diálogo propuesto por el gobierno bolivariano, otro lo tildaba de traidor y le conminaba a patear la mesa. Todo ello ante el cansancio y la confusión manifiesta de sus seguidores, de quienes se desconectaban cada día más. No es de extrañar que de esos polvos vinieran los lodos de la actual crisis de las instancias opositoras.

Lo que no entiende ni entenderá la derecha opositora en crisis
El clasismo elitista de una derecha encarnada por una mezcla de personajes procedentes de la vieja casta política cuarto republicana y por impacientes aspirantes a un nuevo liderazgo, inmensamente incultos aunque sobrados de arrogancia y ambiciones, no augura demasiados cambios en lo fundamental: su incapacidad de ofrecer una alternativa capaz de interesar al conjunto de la sociedad venezolana. Su desconocimiento y desprecio de las vivencias y valores de las mayorías populares, no  les permite comprender una realidad nueva que llegó para quedarse: un pueblo digno y consciente, al que ya no pueden engañar, capaz de entender los intereses en juego en el conflicto social y dispuesto a defender su protagonismo en las conquistas logradas con la Revolución Bolivariana. Esto explica la profundidad y el carácter estructural de la crisis de la derecha opositora en Venezuela, una crisis que no superará con más aventuras, llámense éstas “Salida”, “Congreso Ciudadano”… Pues todo indica que se trata de una crisis que también llegó para quedarse.

“Palestina no se rendirá jamás”

“El imperio mostrará en las próximas décadas su rostro más tremendo y llegará a cometer dentro de su escalada de destrucción y muerte, errores que terminarán por sepultarlo”. Así lo sentenciaba en una de sus tantas alocuciones, fundamentales para la batalla de ideas, el comandante Fidel Castro en 2003.  Como siempre, Fidel no se ha equivocado en la ferocidad imperialista. Basta recordar todo lo ocurrido en los últimos años en Irak, Afganistán y Libia, o en las entrañas de Latinoamérica y el Caribe, con los golpes exitosos en Honduras y Paraguay, o la injerencia descarada practicada contra Venezuela, Ecuador y Bolivia, por citar sólo algunos ejemplos.
Pero siempre hay algo más brutal en esta escalada, y para ello, el imperio yanqui y sus aliados genuflexos de la Unión Europea, han contado con la lealtad de ida y vuelta del sionismo, quienes no satisfechos con la ocupación y despojo producido desde 1948 en adelante contra el pueblo palestino, han ido probando diversas alternativas –violentas y guerreristas todas ellas– para aplastar la resistencia y concluir su misión de echar –ellos sí y no al revés como históricamente ha sugerido el victimismo sionista– a los palestinos a la muerte, o el destierro en la mejor de las circunstancias.
En una nueva vuelta de tuerca letal, otra vez lo han intentado, generando más de dos mil palestinos y palestinas muertas, alrededor de 11 mil heridos, y asesinando, como nuevos Herodes, a más de 550 niños y niñas.
Sin embargo, el paso dado en esta ocasión por el sionismo y sus padres putativos asentados en Washington, marca lo preanunciado por Fidel. No sólo no lograron sus objetivos de ocupar Gaza y “concluir la tarea” de exterminio total del pueblo palestino, apoderándose, de paso, de los yacimientos gasíferos de esa zona,  sino que fueron derrotados por una Resistencia unificada que peleó como sólo lo saben hacer quienes persiguen una causa justa.
Como evidente consecuencia de este revés, puede constatarse que jamás, desde que el contubernio internacional les “regalara” su existencia como Estado –hace ya 66 años– Israel ha estado tan expuesta y vituperada por sus prácticas genocidas. A pesar de  contar con el apoyo sostenido de las corporaciones mediáticas, en las que el lobby sionista tiene gran influencia, la opinión pública pudo ver imágenes, escuchar relatos, horrorizarse e indignarse, con las atrocidades cometidas por Israel contra seres humanos, instalaciones, infraestructura, y todo aquello que significara presencia palestina en Gaza. No sólo allí, sino  también llevando esa barbarie contra la población resistente de Cisjordania.
Si a todo ello se le suma el embargo total y las fronteras cerradas a cal y canto durante nueve largos años, sufrido por el pueblo gazatí, se puede tener una radiografía certera de que lo cometido por Israel no tiene otro nombre que Holocausto, como lo denunciaran Fidel, Evo Morales, Nicolás Maduro, Rafael Correa y Daniel Ortega, entre otros.

La solidaridad latinoamericana y caribeña
Si hay algo que ha cambiado cualitativamente con respecto a otras instancias de la agresión sionista, es que ahora los palestinos y palestinas ya no están tan solos en la pelea. Basta recordar como, desde la llegada del Comandante eterno Hugo Chávez al gobierno venezolano, se puso a la vanguardia en la condena a las atrocidades sionistas, sumándose a la posición histórica en ese sentido que siempre tuvo Cuba Socialista.
Aún resuena en los oídos del mundo ese grito desgarrado de dolor lanzado por Chávez cuando frente a la muerte producida en Gaza por las bombas israelíes, dijo: “Maldito seas Estado de Israel, terrorista y asesino”, produciendo la inmediata ruptura de relaciones.
En esa misma línea, el presidente Nicolás Maduro condenó ahora  este nuevo genocidio, pero como suele hacer la Revolución Bolivariana no se quedó en una simple declaración sino que puso en marcha la solidaridad efectiva fletando un avión de la Fuerza Aérea cargado de medicamentos, alimentos y otros productos necesarios para enfrentar la durísima situación en Gaza. En ese marco, se produjo el abrazo emotivo con el canciller palestino Riad Al Malki, quien agradeció a la Revolución su gesto y le prometió al pueblo venezolano que “Palestina no se rendirá jamás”.
Por otra parte, hay que destacar la decisión del presidente boliviano Evo Morales, quien no sólo condenó a Israel como “Estado terrorista”, sino que en virtud de ello impuso la utilización de una visa para cualquier ciudadano israelí que viaje a Bolivia.  O las expresiones claramente sancionadoras hacia Israel producida por todos los países del Alba, a la vanguardia de lo que luego efectuaron otros países de la Unasur.

Coincidiendo con estas decisiones gubernamentales, los pueblos del continente (y de todo el mundo) se movilizaron activamente apoyando a Palestina y condenando a Israel. Reactivaron de esta manera, la idea central de uno de los mecanismos de la protesta anti-sionista: la campaña de Boicot, Sanciones y Desinversiones (BDS) que tanto le duele a Israel y sus defensores.

Riad al Malli, ministro de Relaciones Exteriores palestino durante su visita a Venezuela