El Espejo de Argentina y el Mundo

Año XX - Nº 226 (Segunda época)
Septiembre 2015

20 de julio de 2011

Efectos de la derrota oficialista en Capital Federal

Disgregación

Descontrolada lucha de todos contra todos en el Partido Justicialista, el Frente para la Victoria y los muchos grupos a ellos adosados. La fuerza principal que opera sobre el espectro político argentino desde hace años, desgaja ahora al elenco gobernante.

La procesión venía por dentro, pero la derrota en Capital Federal la aceleró. El mismo fenómeno se expresa violentamente en las filas de la centroizquierda (Proyecto Sur, Partido Socialista, CTA). Otro tanto ocurre en los restos del infantoizquierdismo reunido en el denominado Frente de Izquierda y los Trabajadores. Hasta la comunidad judía ve con estupor que sus instituciones tradicionales se astillan en mil pedazos.


A juzgar por la conducta de algunas personalidades, el barco se hunde: Reuteman aclaró que "nunca fui kirchnerista". En una reunión de catarsis, el grupo Carta Abierta descargó furias y temores: el director de la biblioteca nacional adelantó que "Es perfectamente posible" que en segunda vuelta Filmus pierda 70 a 30. Agregó que el FpV en Buenos Aires tiene "una dirección política inhabilitada, ciega, muda, sin palabras, que no está en condiciones de balbucear nada". Y concluyó exhibiendo su preocupación: "un 70 a 30 pondría en peligro nuestros muertos (?!), nuestra forma de militancia y la Biblioteca nacional misma". El principal referente de ese bloque de intelectuales, un hasta ahora ignoto filósofo desesperó: "(la de Filmus fue) una campaña de cuarta, pobre en el peor de los sentidos, berreta y cobarde". Y propuso, criticando al programa 6, 7,8: "tenemos que ir más allá de la ceguera nacional y popular". Otro desconocido recientemente ilustre descargó: "soy adictos a nuestros medios, pero ya me tienen podrido!!". El pánico también ganó las filas de aliados extrapartidarios a la candidatura de Filmus. Ya no quieren segunda vuelta. Los partidos comunistas-kirchneristas y sus ramificaciones están perplejos paralizados.

Borges se equivocó aunque lo hiciera bellamente: el espanto no une. Por el contrario, confunde, disgrega. No es con base en el espanto que se podrá construir la alternativa. Será con base en certezas largamente amasadas y comprobadas. Y con las mujeres y hombres capaces de mantener una conducta firme en medio de la catarata de elecciones con las que la burguesía divide a las masas.

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