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El Espejo de Argentina y el Mundo

Año XX - Nº 226 (Segunda época)
Septiembre 2015

11 de noviembre de 2012

“Desarrollar organización como instrumento de transformación”

Acto de homenaje a Agustín Tosco  
Intervención de José Rigane*
 

 “Compañeros y compañeras, la verdad es que estoy más emocionado que en otras oportunidades porque para mí, en lo personal, estar sentado al lado del hijo de Agustín Tosco ha sido toda una sorpresa.  No tenía la menor idea de esto. Está muy bueno para los que lo pensaron y lo hicieron.
Venimos desde esta mañana -por lo menos en mi caso, que tuve la suerte de participar del Congreso Pedagógico de Berazategui- de hablar algunas cosas de Agustín Tosco. 


A Mandrik no alcancé a conocerlo porque estuvimos en el Congreso de Parque Sarmiento (que ahora se van a cumplir 20 años de su realización) cuando se lanza el Congreso de los Trabajadores (que después sería la CTA), y él participa en ese encuentro y después tiene el accidente una semana después. No tuvimos oportunidad de conocerlo. Pero sí quedó una cuestión absolutamente clara: fue la única oportunidad que tuvimos cabal idea de la dimensión y la capacidad de organizar a un sindicato que se dedica a los trabajadores de la recolección de la fruta. Nunca más después fue posible desarrollar organización con las características, con el grado organizativo, con el compromiso que había logrado Mandrik.
Esto también lo sufrió la propia CTA, que estaba en sus inicios. Por eso lo que hizo el compañero José Luandi es altamente significativo. Por eso adhiero a las palabras de “Cachorro” Godoy de que uno podía sentir el amor, el cariño y la dimensión de las palabras y la persona del compañero Mandrik.

A Agustín Tosco no lo conocí personalmente. Pero la verdad que, como decía recién “Cachorro”, ¿de dónde entrarle a Tosco? No es la primera vez, hemos estado en otros homenajes, en otros actos y ha sido una cuestión permanente, ha sido una disputa, ha sido una pelea porque no siempre ocupa el lugar que tiene que ocupar, porque  ha habido una política y una decisión política de ocultar a aquellos que precisamente son ejemplo en el ámbito de la clase obrera. No es el único, pero en ese sentido, permanentemente hay una intencionalidad de sepultar ideas, trayectoria, ejemplos, conocimientos. Parte de la política precisamente de esconder los saberes de la clase obrera, de sus dirigentes, de sus mejores hombres y mujeres.

Yo creo que, en la hora actual, siendo el “Gringo” Tosco un hombre que no sólo resalta por su trayectoria como dirigente sindical y sobre todo, como revolucionario y, particularmente, por su compromiso con la clase, pero esencialmente por su criterio de unidad. Si hay algo que uno pueda encontrar en las páginas, en los libros que recopilan sus discursos, sus pensamientos, sus escritos, es el tema de la unidad. Esa convicción de la necesidad de estar todos juntos detrás de una propuesta de liberación. Esa permanente idea y conceptos de persuadir de la importancia de que estén todos unidos como clase, como trabajadores. Que no sea, precisamente, el posicionamiento político-partidario e ideológico lo que divida a la clase en la prosecución de sus objetivos, en la defensa de sus derechos y en la lucha por sus reivindicaciones.

Yo no me voy a olvidar nunca a Felipe Alberti, otro compañero que, como Taurino Atencio, estuvo al lado del Gringo Tosco. Lo escuché a Felipe Alberti decir “yo era un gringo que venía de La Pampa y era conservador y católico; y sin embargo Tosco me sumó a la conducción del sindicato, me puso al lado y terminé siendo un revolucionario al lado de él”. Fíjense que Tosco era un hombre que tenía la capacidad de sumar a todos.

Yo que he estado muchas veces en el Sindicato de Luz y Fuerza de Córdoba y uno se encuentra que todo el mundo habla bien del Gringo, todo el mundo lo reivindica, que todos precisamente tienen una anécdota, todo el mundo lo reivindica. Tosco era alguien que demostró criterio de unidad, sentido de la unidad, práctica de la unidad. Éste es un aspecto no menor en el momento que vivimos hoy en el campo popular, producto de las políticas que se desarrollan. Me parece que es una buena hora para que nosotros recuperemos los fundamentos, los criterios y sobre todo la iniciativa política de algo que ha estado siempre presente, que ha estado ahí dando vueltas, que formó en aquellos tiempos en una iniciativa política de fondo y que era también de diferenciación sustancial con toda la burocracia y con el “participacionismo”, como se lo llamaba en aquella época.
Estoy hablando del desarrollo del Sindicalismo de Liberación. Éste es un aspecto que tenemos que recuperar en el marco de las políticas que se dan hoy; posibilistas y “seguidistas”, no de las transformaciones, no precisamente de la procuración de desarrollar organización como instrumento de transformación, sino, más vale, como factor de poder.

Nosotros necesitamos organizaciones que representen al conjunto de los trabajadores, que tenga a éstos como sujeto de transformación. Esto es central. Por eso él hacía aquella diferenciación de que en el sindicato era necesario luchar por la convención colectiva de trabajo, por las cuestiones sociales y la estabilidad laboral. Pero no era posible quedarse en eso, ni ir detrás del proceso inflacionario para pedir aumento salarial. Tosco decía que un sindicalismo de liberación en serio tenía que ocuparse de la política con mayúscula. Y se refería no a la política partidaria. Era la política de la defensa de la soberanía, de la defensa de la Patria. Era precisamente un proceso de transformación de los fundamentos estructurales de la Argentina en manos de los grupos monopólicos. Y esto tenía sentido.

Esta mañana nos preguntaban en el Congreso Pedagógico qué diferencia hay entre una organización de los trabajadores y los partidos políticos. Yo creo que este es un gran tema, y lo digo a título personal. Este es un tema que todavía no está debidamente resuelto en Argentina. No se discutió suficientemente bien respecto de lo que significa el partido político y la organización social. Hay una creencia de que el partido político se estructura, se desarrolla, para pelear por el poder, por la representación política, por los diputados, los senadores y la presidencia. Y es como que las organizaciones sociales en ese contexto son secundarias. Son las que se ocupan de los problemas economicistas. Son las que se ocupan de temas que tienen que ver con un nivel inferior respecto de la construcción política. Y yo creo que esto no es así. Yo creo que desde los movimientos sociales, del movimiento obrero, si somos capaces de superar en donde nos quieren encorsetar permanentemente, que nos dediquemos a algunas cosas, tenemos la capacidad de construir poder propio.

¿Qué sucedería hoy, si la CTA convocara a una movilización y fuésemos capaces de poner en plaza de mayo un millón de trabajadores? ¿Ustedes creen que sostendrían la ley antiterrorista?, ¿Ustedes creen que podrían haber aprobado la Ley de Riesgos del Trabajo?
Esto es lo que entendemos como poder, o por lo menos entendemos que, en todo caso, con el partido político habrá que tener un programa de coincidencias, propuestas comunes. Y si no, ¿qué fue el “Cordobazo”, que lo tuvo a Tosco como uno de los principales dirigentes? ¿Qué fue el “Cordobazo”? ¿Fue la respuesta de un partido político? ¡No, fue la respuesta de los movimientos sociales, del movimiento obrero organizado!
No fue la respuesta espontánea. Fue una respuesta organizada que se venía elaborando con el conjunto de las organizaciones que fueron capaces de producir el “Cordobazo”, al que se sumó el pueblo de Córdoba.
Desde dónde se pensó, desde dónde se elaboró y desde dónde se organizó y desde qué lugar se ganaron las calles. Es imprescindible saber la importancia que tiene construir poder propio. La enorme importancia que tiene no delegar. La importancia que tiene leer e ir a Tosco, sobre la base, no de copiar. Hay algunos compañeros que creen que hay que imitarlo al Gringo. En Luz y Fuerza sobre todo, porque hay más identificación. Si los dirigentes quieren ser como Tosco que estén 3 meses de permiso gremial y otros 3 meses que vayan a trabajar. Y traen a colación aquella situación que el Gringo hacía, tratando de imitar realidades. Que no tienen nada que ver con la actualidad, ni con la dimensión geográfica, con la situación, etc.

Algunos creen que hay que imitar. De lo que se trata, precisamente, es de traer a la actualidad los aspectos centrales de aquel contenido de desarrollo de políticas, que se expresó de muchas y mil maneras.
Lo acontecido en el penal de Rawson, lo he escuchado a Alberto Piccinini decir “nosotros íbamos a ver al Gringo Tosco por el tema del “Villazo”, por el tema de Villa Constitución, “lo íbamos a consultar porque  no sabíamos nada, nos habíamos volcado a la calles y habíamos hecho lo que habíamos hecho, y no teníamos ninguna experiencia”. “Le consultábamos al Gringo sobre cómo seguir” y así de seguido.
Me parece que lo mejor en la hora actual es que nosotros seamos capaces de saber que hay que transformar la sociedad, y para esto hay que estar convencidos, primero, en transformarnos nosotros. Resulta imprescindible.
No hay posibilidades en la época actual de poder desarrollar todas estas iniciativas si no desarrollamos criterio de unidad, si no lo llevamos a la práctica, pero sobre todo, si no desarrollamos un contenido que nos permita transitar un proceso de liberación.

Para eso necesitamos una política, un proyecto de país que nos permita precisamente una distribución de la riqueza de manera equitativa, y si esto hay que proceder sobre la base de “arrancarlo” al establishment, al poder hegemónico, hay que hacerlo.
No es que estemos pensando que esto se resuelve con una ley, que esto se resuelve de manera legal. Esto significa, seguramente, procesos de revolución.

Recuperar la soberanía tiene que ser exactamente lo mismo. No puede ser de otra manera. Seguimos siendo un país que no tiene una política en defensa del patrimonio nacional, ni en la recuperación del patrimonio nacional. Somos los únicos que no tenemos una empresa Sociedad del Estado, con bandera nacional. Y no hay un proyecto que esgrima este gobierno, ni anteriores, en esa dirección.
Si el gobierno no lo hace, hagámoslo nosotros. Para esto tenemos que llevar adelante ese proceso de un movimiento obrero y de un desarrollo organizativo por la liberación nacional.
Muchas gracias.”

(*) Secretario Adjunto de la CTA Nacional. / Secretario General de la Federación de Trabajadores de la Energía de la República Argentina (Fetera).
Ciudad de Buenos Aires, 2 de noviembre de 2012




 

 

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