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El Espejo de Argentina y el Mundo

Año XX - Nº 226 (Segunda época)
Septiembre 2015

17 de marzo de 2013

¡Comandante de Nuestra América: Hasta siempre!


Por Julio A. Louis

“Un soldado, un latinoamericano entregado de lleno y para siempre a la causa de la revolución”. Así  se definió Hugo Chávez.
Parece oportuno recordar al ser humano antes de haber alcanzado la dimensión mundial reconocida. A fines de 1994 el Teniente Coronel Hugo Chávez –después de su liberación tras su encarcelamiento luego de levantarse en armas contra el gobierno de Carlos A. Pérez (1992)-  visita Cuba y en la Universidad de La Habana  en presencia de Fidel Castro, delinea su pensamiento.
 “Algún día esperamos venir a Cuba en condiciones de extender los brazos y en condiciones de mutuamente alimentarnos en un proyecto revolucionario latinoamericano, imbuidos, como estamos, desde siglos hace, en la idea de un continente hispanoamericano, latinoamericano y caribeño, integrado como una sola nación que somos.” *

Esa idea-fuerza, revitalizadora de la visionaria estrategia de Bolívar y de otros líderes de la independencia, la desarrolla hasta cristalizar en la Comunidad Sudamericana de Naciones (Ayacucho, 2005) luego convertida en la Unión de Naciones  Suramericanas  (Unasur), al ser promotor de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac), y al dar vida inicialmente Venezuela y Cuba, a la Alternativa Bolivariana para los Pueblos de América (Alba) poniendo en ella, proa visionaria a la reconstrucción socialista. Destaca la necesidad de hallar “las raíces de un proyecto de nación”, “una sola nación que somos todos los latinoamericanos y caribeños”, raíces que están en Artigas, San Martín, Sandino, Mariátegui y tantos otros.
Para tales logros, que nosotros deberemos convertir en irreversibles, supo, según sus palabras, “mantener la bandera de la dignidad y de los principios en alto, aún a riesgo de quedarse sólo en cualquier momento.”
Acierta al decir que “don Pablo Neruda, tiene profunda razón cuando escribió que Bolívar despierta cada cien años, cuando despierta el pueblo”; esta vez, bajo su liderazgo.
En Chávez resalta su condición de soldado ejemplar: “Nosotros tuvimos la osadía de fundar un movimiento dentro de las filas del Ejército Nacional de Venezuela, hastiado de tanta corrupción, y nos juramos dedicarle la vida a la construcción de un movimiento revolucionario y a la lucha revolucionaria en Venezuela, y ahora, en el ámbito latinoamericano.”
Recuerda que “hace 200 años (…) se fue levantando el primer proyecto de nación”, por lo que debemos “sumergirnos en la historia buscando nuestras raíces” y lanzamos “la idea de la inspiración en un árbol de las tres raíces”. La bolivariana, de la unidad continental y de “incorporar, además de los tres poderes clásicos de Montesquieu, un cuarto poder, el poder moral” y “un quinto poder, el poder electoral”. La de Simón Rodríguez –maestro de Bolívar- de “hacer dos revoluciones: la política y la económica, que con el tiempo plasma en la idea del “socialismo del siglo XXI”. Y la de Ezequiel Zamora, tendiente a que el Ejército vuelva a ser un “ejército del pueblo” para defender lo que Bolívar denominó “las garantías sociales”.
Chávez se indigna contra “esa tesis que viene del Norte” del “fin de la historia” y “de que las ideologías ya no sirven”. En consecuencia,  organiza un vasto y heterogéneo Movimiento que se  llamará de la “Quinta República”. Vencedor en las urnas comienza su obra moderada, cautelosa, atendiendo al unísono a la realidad venezolana, de Nuestra América e internacional. Pero como en tantas otras veces (Arbenz, Goulart,  Allende, etc.) vino el golpe de Estado amparado por la España de Rajoy y los Estados Unidos de Bush, y tras él la histórica presencia del pueblo bajando de los morros y restituyendo a su presidente. Chávez comprende la urgencia de definir a fondo la aspiración antisistémica, socialista, e insta a definiciones en su propia fuerza política, consciente que la unidad inicial puede convertirse en  traba cuando hay fuerzas que frenan la radicalización del proceso. Y convoca a dar vida al Partido Socialista Unido de Venezuela, que tiñe de rojo el presente y futuro venezolano. 
“El siglo que viene, para nosotros, es el siglo de la esperanza; es nuestro siglo, es el siglo de la resurrección del sueño bolivariano, del sueño de Martí, del sueño latinoamericano”. 
El Laboratorio Europeo de Anticipación Política plantea para el período 2012-2016 un escenario de incertidumbre entre la dominación estadounidense y la independencia regional. Independencia que nunca ha estado tan cercana, y quizás, nunca tan amenazada. Los combatientes de esa independencia tendremos al Comandante de Nuestra América, la fuente inspiradora del precursor. ¡Hasta siempre Comandante! No te defraudaremos. 

Desde Uruguay
*Discurso reproducido en “Crítica de Nuestro Tiempo” No. 11. Argentina. Agosto/Septiembre de 1995


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