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El Espejo de Argentina y el Mundo

Año XX - Nº 226 (Segunda época)
Septiembre 2015

17 de agosto de 2013

Nuevamente se abre una posibilidad



Argentina
Elecciones Paso (Primarias, abiertas, simultáneas, obligatorias)


La derrota del gobierno, previsible, se consumó. La clase obrera y el pueblo se encuentran ante un escenario controlado por las clases dominantes. El kirchnerismo, ahora debilitado, es parte de la defensa del sistema capitalista. La ausencia de una alternativa política de los trabajadores/as y el pueblo permanece como signo de la etapa en el marco de una profunda fragmentación.
         Las movilizaciones y actos que en unidad de acción encabezaron la CGT y la CTA anunciaban que un amplio sector de los trabajadores enfrentaban al gobierno.  De igual forma, y con los rasgos de su condición de clase, las capas medias se desplazaban hacia la derecha orgánica y sus distintos engendros.

Un dato imbatible del gobierno actual es que la política ha estado a favor de lo más concentrado del capital imperialista, combinado con núcleos feudales en las provincias. Es esa línea la que habilitó el pago al FMI con reservas del Banco Central y mantener la deuda externa como trampa de gravísimas consecuencias para el país.
            El panorama así explicitado es duro, pero no pesimista. Plantarse frente a los hechos objetivos, tal cual son, es imprescindible para avanzar. Ese es el desafío para  la inmensa energía existente en colectivos políticos, sindicales, sociales, en la militancia que activa cotidianamente por derechos, contra el saqueo del territorio, los bienes y la naturaleza. La necesidad de la construcción política está presente y es asumida por parte de los trabajadores y juventudes, aunque no se haya logrado todavía aunar las múltiples resistencias y voluntades. La opción revolucionaria plural, antimperialista, latinoamericana por el socialismo en el siglo XXI está latente.
            La iniciativa está en manos del capital y en una virulenta lucha interburguesa.
La desagregación del equipo gobernante es capitalizado hoy por expresiones (algunas prefabricadas y de plástico) patronales e imperialistas. Su vigencia está vinculada al ritmo de la crisis capitalista, a la emergencia de una fuerza genuina de masas de nuestra clase y al ritmo de la revolución latinoamericana. No hay duda que la resolución política en Argentina afectará al proceso de unidad latinoamericana y a la fortaleza para responder a la contraofensiva imperialista.
            La izquierda sectaria, ganada por el electoralismo, busca preservar su reducido espacio, pero también refleja la disposición radicalizada de un activo siempre presente. Experiencias frustradas como Proyecto Sur, desbocados en la carrera electoral de obtención de cargos, culminaron con sectores afines al Departamento de Estado.
            El estallido del FAP es positivo. Ha dado lugar, en particular en la Ciudad de Buenos Aires, a la búsqueda de confluencias cuya proyección es incipiente y con profundos balances en curso. Por un lado está la responsabilidad de la dirigencia que promovió su incorporación (sectores de la CTA opositora) muestra, en especial en Capital, una reacción de las bases y dirigencias de no repetir el ciclo reaccionario de la Alianza. La voluntad de sumarse a la Revolución en nuestra América, la definición hacia el Alba, fue visible en el Congreso de CTA Capital, con notable fuerza, y también en las deliberaciones del Congreso de CTA Nacional. Son parte de la reserva que busca un cauce de organización política revolucionaria de masas.
            Las consignas que nos unifican son muchas, entre tantas: auditoría de la deuda externa y suspensión de todas los pagos hasta que esa investigación concluya; derogación de la ley antiterrorista, ruptura con el G-20 e ingreso al Alba; recuperación de los bienes naturales, fin del saqueo; eliminación del impuesto a las ganancias; jubilación del 82% móvil; desconocimiento del contrato de Chevron; re-estatización de las empresas privatizadas en los 90; democratización real de los medios de comunicación, derechos de hábitat, salud, educación, programas de las mujeres, los pueblos originarios.
            Hay basamento e historia de lucha y organización en nuestro pueblo para encontrar el camino.
            

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