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El Espejo de Argentina y el Mundo

Año XX - Nº 226 (Segunda época)
Septiembre 2015

20 de agosto de 2012

Conflicto sin solución

Crisis en el sistema público de salud

El actual conflicto del sector de salud, tiene su inicio en la ciudad de Esquel a  mediados de diciembre de 2001, cuando trabajadores autoconvocados del Hospital Zonal y de Hospitales Rurales del Área Programática y de la Comarca Andina, reclaman el cumplimiento de la Ley de Carrera Sanitaria.
A fines del mismo mes, el Hospital Subzonal de Rawson se moviliza a casa de gobierno junto a dirigentes de la conducción provincial de ATE, en demanda del pago de un bono navideño de 1000 pesos. Producto de este potencial conflicto, al que se sumaron trabajadores de la administración central a fines de diciembre, el gobernador Martín Buzzi anuncia la apertura de paritarias para discutir incrementos salariales para todos los sectores. Para enero, ya estaban designados los delegados paritarios para cada sector y a fines del mismo mes comienza la ronda de reuniones entre la patronal y los gremios. En el caso de Salud, se sientan a la mesa negocial ATE y Upcn. Atsa plantea la exclusión de estos gremios pues considera que su gremio es el único legitimado para sentarse a negociar las condiciones salariales de los trabajadores de la salud. Dicho recurso, que fuera presentado ante la Secretaria de Trabajo es rechazado, sólo logra demorar la paritaria del sector, la cual igualmente se concreta “informalmente” entre ATE, Upcn y el Ministerio de Salud. El 17 de febrero, estos gremios “acuerdan” con el Ministro Osvaldo Luján un aumento salarial del 10 % a partir del mes de febrero y del 7 % a partir de julio de 2012. Como no podía ser de otra manera, dicho pacto entre amigos, que conllevaba implícitamente la paz social del sector, fue cuestionado desde el momento mismo que fueran estampadas las rúbricas de los Secretarios Generales Edgardo Hompanera y Walker Saibiene, de ATE y Upcn respectivamente.
Cuando hablamos de que fue cuestionado dicho acuerdo paritario, estamos diciendo que fue rechazado por las bases; por la mayoría de la conducción provincial de ATE, por las seccionales de Puerto Madryn y Comarca Andina de ATE, por el Centro de Jubilados de ATE y por la Asociación de Trabajadores de la Sanidad.
Este arreglo entre patronal y cúpula sindical, le puso techo a la paritaria (uno de los mas bajos del país) y paralizaba la negociación salarial futura, al menos hasta el mes de agosto.
Inmediatamente, a principios del mes de marzo, debido a un hecho violento producido en el Hospital Zonal de Trelew, en el cual fuera agredido personal médico de la guardia, los trabajadores de dicho nosocomio se vuelcan en forma masiva a las calles y se movilizan a la delegación o comisaría local reclamando mayor seguridad. Nace aquí en su real dimensión el movimiento de trabajadores autoconvocados, que luego fue incorporando a sus demandas mejores condiciones laborales, vigencia de la ley de carrera, pase a planta de los trabajadores precarizados, y otras demandas históricas del sector (recategorizaciones, reubicaciones, descongelamiento de adicionales, étc). A esta lucha se suman los trabajadores de los Hospitales de Rawson, Esquel y finalmente Puerto Madryn. También participan activamente compañeros de los Hospitales de Dolavon y Gaiman que se movilizan en forma conjunta con los trabajadores del valle.
Comienzan las medidas de acción directa decididas en asambleas y ATE, respetuoso de estas resoluciones da la cobertura gremial, informando en tiempo y forma tanto al gobernador como al Ministro del Área, como así también a la Secretaría de Trabajo y a la Delegación Regional del Ministerio de Trabajo de la Nación.
Las autoridades gubernamentales lejos de conciliar, se dedican a menoscabar y ningunear a los trabajadores diciendo que son “tres o cuatro”, que son “autoconvocados”, y ninguneando a la dirigencia gremial alegando que sólo el Secretario General del Gremio puede ejercer la representación gremial. Amenaza con declarar el paro ilegal y con la ayuda de algunos pseudo dirigentes intentan confundir, dividir y socavar al colectivo de los trabajadores en lucha.
Luego de cuatro movilizaciones a Casa de Gobierno y al Ministerio y sin haber sido recibidos por funcionario alguno, se anuncia la instalación de una carpa en las puertas de la cartera de salud, por 24 horas. Ante la posibilidad de este evento el propio Ministro pide policía y se ubican vallas que impiden el paso vehicular por la calle que da al frente del Ministerio. Lejos de desistir, los trabajadores deciden ubicar la carpa enfrente de la comisaría local y es ahí donde los policías comandados por Miguel Gómez, otrora jefe del Geop - Grupo Especial de Operaciones Policiales - , que fuera acusado por 12 casos de abuso policial en la localidad de Corcovado, (aunque finalmente sobreseído a fines del año pasado), traspasan las vallas y tratan de impedir que los trabajadores armen la carpa. Luego de forcejeos, golpes y una compañera con una costilla fracturada, las autoridades de la Secretaría de Trabajo, reaccionan y dictan la conciliación obligatoria.
Al cabo de casi un mes de intensas negociaciones, se acuerda lo siguiente: reubicaciones, dos categorizaciones, pase a planta de todos los trabajadores precarizados (transitoria, planes, contratos de servicios y otras modalidades contractuales), reconocimiento de la antigüedad para lo trabajadores de la planta transitoria, discusión de la ley de carrera sanitaria a partir del 8 de Junio y discusión salarial a partir del 2 de julio. En esa mesa estaban sentados todos los gremios, incluido secretarios generales y adjunto de ATE y trabajadores elegidos por las asambleas hospitalarias (la mayoría de estos afiliados recientemente a nuestra asociación sindical). Es decir, se llega a un acuerdo beneficioso para todos. Incluso se hizo un gran acto en Casa de Gobierno, y luego de que terminara, los tres secretarios generales coronaron el éxito de los trabajadores movilizados, con la foto con el Gobernador, su Vice, el operador político Montoya, el Ministro Luján y el Secretario de Trabajo.
La paz duró sólo una semana, ya que un sector del Gobierno, creyendo que la mejor estrategia era combatir a aquellos trabajadores y dirigentes gremiales no alineados con la patronal, dos días antes de tener que cumplir con su primer compromiso (primera reunión por la ley de carrera sanitaria), deciden, en connivencia con lo tres secretarios generales, (que lejos están por cierto de tener el acompañamiento de las bases), modificar el acta rubricada por los trabajadores y parte de la dirigencia de ATE, en la cual se sostenía que la representación de los trabajadores emanaba de las asambleas. La primera reunión que debía realizarse el 8 de junio finalmente se concreta el 15, pero fue finalmente suspendida ante la presencia de trabajadores que reclamaban su derecho a participar, como había sido acordado según acta homologada por la Secretaría de Trabajo.
El conflicto recrudece a partir del 2 de julio, fecha que el Ministro de Salud recibe a los gremios y su propuesta salarial, consistente en un 50 % de incremento en el básico y 50 % de incremento sobre un adicional remunerativo. Esta propuesta, que logró el mayor consenso entre los trabajadores, fue adoptada luego de haber sido elaborada por los compañeros de Esquel. En términos monetarios nominales, con aumentos salariales que van de los 1000 a los 2000 pesos para cada trabajador, lo que representaría una verdadera recomposición salarial, para un sector que históricamente fuera relegado. La postergación de  sus demandas, se justificaban en leyes de emergencia desde la década del 90 hasta el 2006, y de esa fecha hasta el presente, aduciendo razones de política sanitaria, escasez de recursos humanos, inversión en infraestructura edilicia. O que con una nueva ley de carrera sanitaria el escalafón y los sueldos de este sector se iban a ver beneficiados. Como queda en evidencia, esto nunca se concretó.
En pleno conflicto, el Gobierno apoyó la destitución primero, y luego la expulsión del Secretario General Adjunto de ATE, con militantes que se afiliaban rápidamente al gremio para poder ser electos “congresales”.
Al margen de esta burda maniobra del Gobierno, que a través de su monje negro Miguel Montoya, (quien con anterioridad amenazaba con cesantear a la Secretaria Gremial de ATE, por encabezar con otros dirigentes del sindicato el plan de lucha de los trabajadores), la propuesta salarial de las autoridades sanitarias era de  máxima y “superadora”. Así se encargaban de publicar en todos los medios de prensa a su alcance, solicitadas, etc. La “oferta”:  “lo toman o lo dejan”, era la siguiente: aumento a partir del mes de noviembre, no remunerativo (es decir, en negro), 400 para lo que más ganan, 600 para las categorías intermedias y 1000 para los trabajadores que perciben algo así como 3500 pesos en la actualidad.
Esta ridícula propuesta y muy poco seria, fue rechazada categóricamente por la mayoría de los trabajadores reunidos en asamblea, quienes siguieron manifestándose ya no sólo en protesta al Gobierno sino también a la dirigencia gremial (principalmente los tres secretarios generales de los gremios), por considerar que estos últimos se encuentran en una total connivencia con la patronal. Ellos insisten en que se debe firmar y aceptar la propuesta del gobierno, no van a las asambleas ni a las movilizaciones, dicen que “acompañan”, lo cierto es que los dirigentes no están para acompañar sino para conducir y encabezar, y consideran que Tanto Sara Barrera, Saibiene y Hompanera están del otro lado del mostrador, incluso llegando a manifestarse en contra de los trabajadores en reiteradas oportunidades, esto ultimo consta de innumerables actas y recortes periodísticos.
Lo cierto es que hoy un conflicto gremial termina transformado en un conflicto político que amenaza transformarse en un problema social. Decimos que se transforma en una cuestión política, cuando tanto Gobernador, Vicegobernador, Ministro de Gobierno y hasta el inepto Ministro de la Familia intervienen en el conflicto echando más leña al fuego, incluso gasolina en el caso de Maderna, declarando por los medios que médico que no le guste el salario de empleado público, puede elegir trabajar en el sector privado. ¿Es oportuno expresar semejante opinión cuando escasea el recurso humano en salud pública?
Luego de cortes de calle y de ruta, toma breve del Ministerio de Salud, más de treinta días de paro y retenciones de servicios, innumerables e interminables asambleas, se suman hace una semana los trabajadores del Hospital Regional, nos encontramos organizando para el lunes 20 de agosto una Asamblea Provincial de Trabajadores en la ciudad de Trelew y para el 21 de Agosto está prevista la que será una de las más grandes movilizaciones de trabajadores de la salud de toda la provincia a la ciudad de Rawson.
Lo cierto y a rigor de verdad que nos quedamos sin interlocutores ni conciliadores ni quienes puedan acercar a las partes para destrabar el conflicto, ya que la Secretaría de Trabajo hace rato que abandonó su función principal y razón de ser. Queda claro que mientra Miguel Montoya sea el hombre fuerte del Gobierno (fue quien dictó la caducidad de la paritaria en ausencia del Gobernador) y el Vicegobernador sea quien tenga la tarea de gobernar en la provincia en ausencia del gobernador (que es permanente), no habrá paz en el sector ni conflicto que se solucione.

(Nota de la Redacción: al cierre de la edición, ante versiones de solución de la problemática, Quiroga ratificó que la medida de fuerza se mantenía hasta que haya certeza de que el gobierno llama al diálogo y cuenten con la información sobre quiénes se sentarán a la mesa. Y señaló también, que todas las actividades acordadas, asambleas, movilización se sostienen).

Desde Chubut, Guillermo Quiroga (Secretario General Adjunto y Congresal Nacional Consejo Directivo Provincial ATE – Secretario Gremial de la Regional Rawson-Trelew de la CTA)


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