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El Espejo de Argentina y el Mundo

Año XX - Nº 226 (Segunda época)
Septiembre 2015

20 de agosto de 2012

Debate y movilización

La Marcha Patriótica abre la posibilidad  de un acuerdo político

La búsqueda de una solución política al conflicto armado de 60 años, es un reclamo colectivo de las grandes mayorías colombianas. La línea de aniquilamiento militar de las guerrillas (Farc-Eln), de amenaza y represión a dirigentes políticos, sindicales y sociales, tiene en el gobierno de Juan Manuel Santos (revestido con una  fachada demócrata), una continuidad con su predecesor Álvaro Uribe. El Plan Espada de Honor, es la traducción actual del Plan Colombia. La irrupción indígena reciente en el Cauca para terminar con los enfrentamientos armados en la región, tiene sus antecedentes en 2008 con la conformación de la Minga y la secuencia de un permanente accionar movilizatorio. Se multiplica hoy como el detonante de una exigencia: terminar con la guerra por la vía política. En esa dirección funcionó el Congreso de los pueblos, motorizado por los pueblos originarios, a comienzos de agosto,  realizado con el apoyo de organizaciones sociales, políticas e intelectuales, con el propósito de debatir posibles resoluciones para alcanzar la desmilitarización total. También, la marcha de más de diez mil indígenas que han recorrido su territorio alzando esas demandas.  La construcción de una herramienta política de masas tiene en la Marcha Patriótica una esperanza. Con su movilización hacia Bogotá y su Congreso del 21 y 22 de abril, traza el horizonte de una nueva sociedad, con acuerdos políticos negociados de paz  y el logro de la segunda y definitiva independencia.
Colombia ha sido y es un laboratorio para el capitalismo. Y un asiento clave de las bases militares de Estados Unidos. Así se manifiestan integrantes del Movimiento Víctimas de Crímenes de Estado (Movice), de movimientos feministas y de Derechos Humanos. Los medios de comunicación son promotores de la alienación, la práctica del divertimento, la propaganda permanente, demonizando a la insurgencia (haciéndola responsable de todas las dificultades), a los activistas y a la militancia a quienes de inmediato etiquetan como guerrilleros/as. 
Las seis décadas de conflicto armado han generado una degradación social (de la que no se sustraen muchas dirigencias, organizaciones e individuos). Las operatorias del narcotráfico, la compra-venta de voluntades para quebrar y delatar, han precipitado una corrupción que atraviesa la sociedad. El paramilitarismo, los “falsos positivos”, los desplazados de sus tierras, sanguinarios bajo el mandato de Uribe, persisten. La ley 1448 de Restitución de Tierras en el gobierno de Santos, retroalimentó la violencia y los homicidios, los expulsados de sus tierras al regresar  son asesinados. Los usurpadores de tierras, los terratenientes cuentan con la fuerza paramilitar.
Las compañeras de estos movimientos señalan de manera categórica: Colombia no es solo un país capitalista, sino confesional, misógino, no garantista. En ese sentido, los mensajes mediáticos del poder dominante enaltecen las armas, al hombre que va a la guerra como signo de masculinidad, lo que cimenta la lógica de las clases dominantes y a su vez contribuye a la reproducción del patriarcado. El gasto estatal es para la guerra, que constituye un negocio gigantesco que entrelaza intereses dentro y fuera del país.

La Marcha Patriótica en movimiento

Chila Pinedo, economista, con militancia feminista y en el ámbito de la cultura, es dirigente de la Comisión Nacional de Mujeres de la MP, desarrolla para El Espejo varias consideraciones sobre el momento que vive Colombia. Esta es una síntesis no textual de ese intercambio:
Ella define a la MP como un movimiento de confluencias sociales y políticas, que tiene ahora estructura organizativa. El Consejo de la Marcha Patriótica (Copan), con representación de cada partido, movimiento, estudiantes, mujeres, académicos,  la cultura y por cada una de las regiones, lo componen más de 100 personas. Cuenta con una Junta de deliberación de 25 personas y una Mesa directiva de 7. Es una dirección colectiva y transitoria por 6 meses. Allí Piedad Córdoba, una figura fundamental de todo este proceso dirige, con 6 compañeros/as  más, dos de ellas son mujeres.
Un objetivo central de la MP es la articulación con la base a través de Cabildos o Constituyentes, que trabajan por  Ejes temáticos, Derechos de las mujeres, Cultura y se desarrollan a simple propuesta de los participantes.
Los Lineamientos centrales de la MP se condensan en:
1)      solución política y negociada al conflicto social armado
2)      por la paz con justicia social
3)      por la segunda y definitiva independencia.
Son procesos simultáneos que se requieren entre sí. A través de los Cabildos será posible conocer la realidad política y social del país, en cada uno de sus rincones y sectores y será un paso para encarar el camino hacia la Segunda Independencia.
El 21 de abril de este año se formó esta estructura, el 22 de junio se consolidó y hoy existen ya Cabildos en todo el país. Mediante los Cabildos Patrióticos se medirán las condiciones objetivas para realizar un paro cívico nacional para el mes de octubre.
Con los actos realizados el 20 de julio, de conmemoración de la independencia nació la MP. Si bien una parte sustantiva de su base social se encuentra en el campo, donde están quienes viven las guerras con mayor crudeza (las zonas más calientes están en Cauca, Mariño, el sur del país) se proyecta hacia los centros urbanos.
Colombia es un país rico en metales, tiene pisos térmicos, también hay petróleo, por supuesto no en la dimensión de Venezuela. El TLC firmado con Estados Unidos, Canadá y otros países fueron aprobados por el Congreso, esos acuerdos afectarán profundamente al agro. Los TLC constituyen una catástrofe nacional. Con ellos llega la cultura del espectáculo enlatada, el beneficio será para los grandes grupos económicos. La producción del campesino pobre, mediano y pequeño desaparecerá y se convertirán en asalariados del campo. Las transnacionales compran las tierras, el capital gringo, chino y español. La seguridad alimentaria es un tema de trabajo central. Allí están los sectores alternativos (las mujeres son un eje en ese campo), con la economía del cuidado, con la producción agropecuaria limpia. No es una economía para el mercado sino para la vida.
La guerra se instaló en las mejores tierras, con riqueza en oro y petróleo. La razón es la apropiación, financiada por grupos transnacionales y el aparato paramilitar. Grandes capitales circulan para la guerra. La agudización del conflicto incrementó el deterioro por la corrupción del dinero y la delación. La guerra cuenta con alta tecnología por aire, bombas racimo y otras. Matan a campesinos y guerrilleros. El escenario no es la confrontación cuerpo a cuerpo, no existe. En las zonas tomadas por el ejército, las poblaciones, entre ellos campesinos, indígenas, sólo una vez por mes salen a comprar  lo mínimo. Hay regiones sitiadas por hambrunas.
El terror subyace. Parar la guerra es un sentir colectivo. Podemos decir que hay esperanza en la MP, pero hay que tener arraigo social para alcanzar el propósito de un acuerdo político. La resistencia nunca fue acallada. La población civil ha realizado tomas de bases del ejército. Tres o cinco mil personas, los militares son 50 o 100 en esas bases. Es lo que ha ocurrido en el Cauca y persiste la situación. También sucedió en Miranda. Se trata de lograr movilizaciones sociales y políticas masivas que obliguen al gobierno a negociar. Con Uribe hubo ocho años de guerra total. Ni uno ni otros pueden vencer por la vía armada. La MP es una necesidad de los sectores más afectados por  la guerra, ese es su origen.
En el año 2010 se conmemoraron los 200 años de la independencia. El 20 de julio, miles de campesinos/as se pronunciaron por terminar el conflicto. “No más guerra”. Llegaron a Bogotá y pidieron Acuerdos de Paz. Allí surgió la MP.
En 2011, en Barranca, toma forma la Marcha. En 2012, el 21, 22 y 23 de abril la Marcha llegó a la Plaza Bolívar. El 22 fue el trabajo en Comisiones: Cultura, Juventud, Obrero-campesino, Comisión política, Académicos. Las compañeras en una reunión convocada de más de 700, obligaron a conformar la Comisión de Mujeres.
En Colombia hay una burguesía asesina. Santos no ha podido resolver la cantidad de conflictos que se han sucedido y continúan. El sector de la salud, los estudiantes, salieron a la calle. Los cambios en la Ley Laboral para acentuar la flexibilización laboral se da en el marco de una escasa sindicalización, el mayor nivel está entre los/as docentes. Uribe acaba de formar un partido, Frente antiterrorista, con las figuras más recalcitrantes de la ultraderecha.
No se puede descartar el riesgo de golpe. Todo puede pasar en Colombia. Pero estamos ante una verdadera oportunidad.

Desde Colombia, AA, CC y SPM 

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