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El Espejo de Argentina y el Mundo

Año XX - Nº 226 (Segunda época)
Septiembre 2015

20 de agosto de 2012

La izquierda mundial en Venezuela

XVIII Foro de Sao Paulo

Un apoyo contundente a la Revolución Bolivariana y al comandante Hugo Chávez en las próximas elecciones del 7 de octubre fue una de las resultantes del XVIII Foro de Sao Paulo realizado en Caracas entre el 3 y el 5 de julio pasado. Un mensaje grabado del ex presidente brasileño Luiz Inacio “Lula” da Silva, transmitido en el acto de cierre, ratificó la definición: “tu victoria será nuestra victoria”.
Ese fue el sentir colectivo dominante de los más de 150 delegados de  organizaciones políticas, provenientes de 35 países presentes en el Foro. Con los partidos invitados se contaron alrededor de 600 delegados de más de 80 organizaciones y movimientos de izquierda y progresistas de unos 30 países de América Latina, Europa, Asia y África. La República Bolivariana de Venezuela se convirtió en la capital de la izquierda mundial y actuó como motor radicalización general, a veces por convicción, otras en la declamación.
El trabajo en Mesas y Seminarios dejó abierto el debate que atraviesa la realidad del continente y el mundo y a partidos y organizaciones políticas: Reforma o Revolución. Capitalismo productivo (neokeynesiano, neodesarrollista) o Socialismo del siglo XXI.  Ser parte del salvataje del capital con la pertenencia al G-20 o artífice del horizonte del Alba. Las palabras de Chávez en el cierre dieron cuenta de esta disyuntiva clave con el llamado, una vez más,  a la V Internacional.

La amplitud de fuerzas que se dieron cita en Caracas, de “izquierda y progresistas” da cuenta de la heterogeneidad del arco participante. Sería imposible negar la importancia de la diversidad ideológica y política para una de las tareas fundamentales de la etapa: lograr la mayor confluencia de voluntades para actuar como Frente Antimperialista Continental y Mundial y forjar el más amplio Bloque contra la guerra. Esta voluntad estuvo reflejada en los 14 talleres temáticos, en el trabajo en las áreas de migraciones, movimientos sindicales y sociales, pueblos originarios, seguridad agroalimentaria, seguridad y narcotráfico. En las resoluciones del I Encuentro de las Mujeres, el IV de las Juventudes, el Seminario sobre paz, soberanía nacional y descolonización y el II Seminario sobre gobiernos progresistas y de izquierda.
La tarea en comisiones habilitó la palabra y los niveles de discusión y definiciones superaron el tono de la Declaración Final. La Asamblea del Foro se vio reducida a la lectura de las síntesis de los talleres y Encuentros y saludos de fuerzas intervinientes y figuras relevantes previamente anotadas. Un tiempo escaso para una participación abarcadora. Cabe el recuerdo de los Plenarios de los primeros años,  sus polémicas, también en Plenaria, para realizar enmiendas y aprobar la Declaración Final.
            Distintas personalidades asistieron al Foro, como la (ex) senadora colombiana Piedad Córdoba, la guatemalteca Premio Nóbel de la Paz, Rigoberta Menchú y el dirigente de la izquierda francesa Jean-Luc Mélenchon. El papel que cumple América Latina en la recomposición de fuerzas a nivel mundial quedó plasmado como un hecho objetivo. El Foro de Sao Paulo ha sido parte de ese fenómeno. Su fundación, entre el 2 y el 4 de julio de 1990 tuvo como cimientos al Partido Comunista de Cuba y al Partido de los Trabajadores de Brasil. Una respuesta de fortaleza en el marco de la debilidad de una etapa defensiva de la clase obrera y los pueblos del mundo ante la debacle de los países del Este y la Unión Soviética y la contraofensiva imperialista. Afianzar ideas, la búsqueda de alternativas políticas y de acciones comunes eran entonces prioridades.
            Siempre vivo, y recordado, -en este Foro también-, el lugar de Cuba, cuando mantuvo casi en soledad las banderas del socialismo. Con la irrupción hacia fines de esa década, de la Revolución Bolivariana y del comandante Chávez, comenzaría a el ciclo reaccionario al definir, con palabras de Rosa Luxemburgo el signo de la época: Socialismo o barbarie. Cómo pasar a la fase ofensiva en el plano ideológico, político y organizativo. Cómo afrontar el dilema de la transición, cuáles son los valores, partidos, las vanguardias y los métodos, de la transición al socialismo. Pendiente aún la tarea central: afirmar las bases de una organización internacional, definida en la Revolución y el Socialismo del siglo XXI, con la diversidad de las corrientes encolumnadas en ese rumbo. En algunos casos, partidos y Frentes contienen en su interior esa discusión. Esa tensión envuelve al Foro de Sao Paulo y allí el Foro tiene sus límites.
Chávez fue enfático al decir en el cierre de las jornadas:
“Pongamos sin temor la piedra fundamental de la liberación suramericana, latinoamericana, caribeña y mundial. El Foro de Sao Paulo ha cumplido hasta ahora una gran tarea en estos años, 22 años, pero tiene mucho más que hacer el Foro. Yo, por ejemplo soy uno de los críticos, no del Foro de Sao Paulo, no, de los Foros en general, porque a veces se habla mucho y se dice todo. La declaración que ha leído nuestro amigo Valter Pomar, es como la agenda mundial. Ahí está el mundo, los problemas del mundo contenidos. Ahora, una pregunta sólo para la reflexión, cuando nos vayamos de aquí (..) ¿qué vamos a hacer para avanzar, aunque sea milimétricamente, en el cumplimiento o en la lucha, en la batalla para transformar ese mundo que hoy tenemos? Es una reflexión que siempre me permito hacer.
(..) Una vez aquí en Caracas en una reunión de partidos, en el Guaraira, fuimos y entonces me invitaron a que yo les saludara y dije: “por qué no creamos la V Internacional, bueno llámese como se llame. Es el foro de Sao Paulo, pudiera ser. Pero dónde está la organización, dónde está el ejército? Ustedes saben mi formación. ¿Dónde está el comando, dónde está el plan de batalla? Yo quisiera verlo, el plan concreto, científico, diría Carlos Marx”.
Efectivamente, no era la primera vez. En noviembre de 2009, ante las delegaciones de cerca de 55 partidos de más de 30 países en un Encuentro Internacional de partidos de izquierda, llamó a edificar la V Internacional. En aquel momento latía el golpe de Estado en Honduras, el despliegue de bases militares en territorio colombiano, la amenaza de la IV Flota de Estados Unidos. La crisis capitalista había alcanzado una escalada mayor. A casi dos años, la crisis acabó con gobiernos europeos. Un aluvión de “indignados” y juventudes ganaron las calles, no sólo en Europa sino también en el corazón del imperio yanqui. En el primer caso develaron el papel claudicante de las posturas conciliadoras de las socialdemocracias y los progresismos, y también las falencias de las estructuras sindicales y políticas de la izquierda tradicional. El imperialismo arremetió en África, desangró a Libia e intenta caminos análogos en Siria e Irán. A Honduras, se sumó como eslabón más débil de la cadena Paraguay y Estados Unidos arremete contra los países del Alba y redobla sus ataques a Venezuela.
La respuesta estratégica quedó planteada. La magnitud del desafío también. 
Desde Caracas, Adriana Albornoz, Cristina Camusso, Susana Pérez Miquel


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