El Espejo de Argentina y el Mundo

Año XX - Nº 226 (Segunda época)
Septiembre 2015

4 de junio de 2013

La necesidad histórica de refundar la COB



Bolivia

La Central Obrera Boliviana (COB) está obligada a refundarse en la perspectiva de continuar defendiendo los intereses de los trabajadores, pero en un contexto político radicalmente distinto al pasado.
La derrota a la que la están conduciendo varias de sus organizaciones miembros a raíz del conflicto con el gobierno de Evo Morales sobre el sistema de pensiones, es otro dato contundente de que la máxima organización sindical de los trabajadores necesita reinventarse si no quiere morir en términos de capacidad de interpelación y convocatoria.

Hay varios elementos que conducen en esa dirección:

En primer lugar, la COB es un producto de la revolución nacional de 1952 y como tal portadora de toda una visión y forma de organización ajustada a todo ese período histórico, con sus luces y sus sombras, pero insuficiente, por decir lo menos, para enfrentar la realidad del periodo histórico actual.

Entre los componentes más importantes de su visión está el reconocimiento del proletariado como clase social portadora del proyecto de emancipación y por lo tanto llamada a dirigir la revolución. Es decir, la clase obrera como vanguardia.

Con esa concepción, la COB terminó siendo funcional a la reproducción de las lógicas coloniales que desde una perspectiva capitalista invisibilizaron al campesinado y, peor aún, a los pueblos y naciones originarias de una sociedad plurinacional.

En segundo lugar, la COB carga como herencia la tradición de la independencia de clase, perfectamente válida cuando se trata de enfrentar gobiernos y estados que representan los intereses del capital y su afán permanente de reproducción, pero equivocada cuando se trata de gobiernos y un Estado revolucionario como en que se tiene hoy.

En tercer lugar, Bolivia vive ahora un cambio de época y el momento más extraordinario de toda su historia. Una profunda revolución con protagonismo y conducción indígena-campesina-popular ha abierto la condición de posibilidad de avanzar hacia su emancipación, en el marco de una América Latina que es escenario de disputa entre dominación imperial y emancipación de los pueblos.

Por lo tanto, la COB debe reinventarse en función de la nueva realidad construida por esta revolución. Esto implica: el reconocimiento de que existe la necesidad de construir la alianza indestructible entre la clase y las naciones originarias o indígenas interesadas en superar la organización social y estatal determinadas por el capital.

También implica que la COB pase de la independencia de clase a la autonomía relativa frente a un Estado y un gobierno que expresa los intereses de la inmensa mayoría de todos los bolivianos.

Los sindicatos están llamados a superar la dinámica de la elaboración de pliegos reivindicativos y sectoriales, para pasar a la construcción de propuestas que expresen y representen los intereses de la Patria.

Para eso, una de las condiciones fundamentales es que la COB se incorpore al nuevo bloque en el poder y sea parte activa, desde el lugar que le corresponde, en el gobierno y el estado de los movimientos sociales.

20 de mayo de 2013
Desde Bolivia – Editorial Semanario La Época



 

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