El Espejo de Argentina y el Mundo

Año XX - Nº 226 (Segunda época)
Septiembre 2015

9 de septiembre de 2011

Trampa de la burguesía, respuesta de los trabajadores

Elecciones primarias y presidenciales


El resultado de las primarias del 14 de agosto empedró un camino de doble vía hacia la reivindicación del sistema capitalista, de sujeción a la estrategia global del imperialismo y continuidad de políticas que, en el mejor de los casos, sólo quieren maquillar la pobreza, la explotación, el saqueo de las riquezas nacionales por parte de grandes grupos económicos nacionales y extranjeros.




Ese saldo está a la vista: la suma del 70% de votos peronistas (50,07% + 12,6% + 8,17%), más el 16,1% de la UCR y la CC, más el 10,26% del FAP, da un total del 96,66% de sufragios válidos a favor de partidos y dirigencias que no cuestionan el sistema, que a lo largo de su campaña no reivindicaron la recuperación de riquezas y empresas malbaratadas durante el menemismo, no denunciaron el papel de la Otan en la agresión a Libia, no cuestionaron el tenebroso dispositivo militar desplegado por Estados Unidos en América Latina, en el que sobresalen siete bases militares en Colombia y la IV Flota en el mar Caribe.

Los dos partidos tradicionales de las clases dominantes, la UCR y el PJ disidente, obtuvieron un miserable resultado. A esto se debe sumar la pulverización del PJ oficialista que, después de haberle asestado tremendas derrotas a Cristina Fernández (Buenos Aires, Santa Fe, Córdoba) para arrebatarle espacios de poder y desde allí afrontar el próximo período), decidió in extremis jugar a favor del elenco gobernante. Y también agregar que el punto de apoyo fundamental del oficialismo, la CGT, hizo lo mismo que el PJ oficialista, sólo que antes y después se comportó con mayor beligerancia frente a la Presidente. Queda así a la vista que la burguesía y el imperialismo no cuentan con un dispositivo político sólido, homogéneo y manejable para afrontar la crisis que retumba en todo el planeta. Es más claro aún que, si bien el caudal de votos obtenidos le da un respiro, Fernández no tiene mando sobre las fracciones enfrentadas entre sí en el PJ y en la CGT.



Reformismo al rescate



Ante ese panorama, la aparición a ultimísima hora del Frente Amplio Progresista y su exiguo pero significativo resultado, permiten a la burguesía local, en acuerdo con los centros europeos de la socialdemocracia y el socialcristianismo (el Vaticano), jugar la carta de una construcción con visos de novedad, formulaciones alternativas dentro de estrechos límites y confiabilidad de completa sujeción al sistema.

El Espejo tuvo una conducta inclusiva y respetuosa de miles de activistas que en los tres últimos años, en medio de la dispersión y la confusión, fueron alineándose en instancias tales como la CTA, la Constituyente Social y Proyecto Sur. El criterio fue acompañar esa experiencia marcando día a día las políticas que pudieron significar en cada caso un escalón sea para avanzar hacia lo nuevo, sea para descender hacia las innumerables experiencias de conciliación de clases y subordinación a la burguesía.

Reivindicamos el apoyo dado a todos los intentos –e incluso a candidaturas en ese sentido que hoy ocupan lugares legislativos- desde la perspectiva de haber sostenido una política contraria al sectarismo para defender una estrategia antimperialista con raíces en la clase obrera, las juventudes y el pueblo trabajador del campo y las ciudades.

El remolino producido en el último tramo antes de las primarias obró como una tonelada de dinamita detonada en una caverna oscura. Primero, infaltables oportunistas se avalanzaron hacia la búsqueda de prebendas y pequeños cargos con los cuales el gobierno cooptó grupos e individuos marginales que merodeaban en diferentes terrenos a la caza de un rinconcito apetecible. Después, el titular de Psur consumó una deriva que, a lo largo de un año, lo llevó de extraordinarias expectativas de crecimiento y organización a un estallido interno, la reducción a la mínima expresión y el papelón electoral con el 0,9% de los votos. Finalmente, obró complementariamente el rápido e inteligente paso del Partido Socialista, que sobre la línea de llegada conformó un bloque en el que lo acompaño la parte de la CTA que no se había sumado al gobierno, pequeños grupos electoreros que saltan a un lugar diferente en sucesivos comicios, e incluso a tendencias que se autodefinen revolucionarias, todo con un programa de timidísimas reformas burguesas que, muy lejos de contraponerse a la política oficial, obran como exacto complemento. Una suerte de kirchnerismo prolijito. Que además, sumado a los componentes no PJ del oficialismo, reproducen con nombres y apellidos la fatal experiencia del Frepaso.



Unidad socialdemócrata-socialcristiana



Cabe recordar que, no obstante la precipitación a último momento, ya a fines de 2010 una reunión organizada por la socialdemocracia en Buenos Aires mostró aunados a Alfonsín, Sanz, Binner, De Gennaro y Giustiniani, todos afirmado la voluntad de formar una fuerza común, subrayada por el dirigente de la CTA, quien destacó: "sé dónde estoy y con quiénes quiero estar".

El FAP es el Frente Grande/Frepaso/Alianza, renacido en circunstancias nuevas. Esta nefasta experiencia que en su primera versión, como complemento del gobierno de los 1990, llevó al desastre sin salida de 2001, está ahora mitad en la Casa Rosada, mitad en el FAP. Y constituyen en conjunto una tenaza temible para innumerables corrientes, organizaciones de base, agrupamientos y cuadros militantes, que lucharon por otro desenlace y se ven ahora arrastrados a esta trampa estratégica.



Una exigencia a la CTA no oficialista



Por los sacrificios realizados a lo largo de muchos años, por su política de acompañamiento crítico, opuesta al sectarismo, siempre leal y transparente, El Espejo tiene autoridad moral para reclamarle a dirigencias y cuadros medios de la CTA que no vuelvan a servir de plataforma para esta reedición del Frepaso. Que no defrauden las expectativas de miles de jóvenes y activistas puestas en la nunca definida y jamás articulada Constituyente Social. Que no se dobleguen ante la maniobra de la socialdemocracia. Que no se rindan ante el acuerdo del socialcristianismo (recuérdese que Carlos Custer de la CTA es una pieza maestra de ese aparato contrarrevolucionario y fue embajador de Kirchner en el Vaticano) para sumarse a la socialdemocracia y repetir en el terreno político argentino lo que en la arena sindical mundial es la Confederación Sindical Internacional. En algún punto del camino, seguramente no muy lejano, el FAP convergerá con el ala socialdemócrata de la despedazada UCR. Y recreará un bloque reformista para salir al salvataje de la crisis capitalista. Binner reemplazará a los candidatos incinerados de la partidocracia burguesa.

Compañeras, compañeros, los llamamos a romper sin rodeos ni dilaciones con esta nueva y repetida trampa histórica.

Hoy es necesario continuar con una propuesta plural, no sectaria, pero a la vez diferenciada por el vértice con el FAP.

Esto no implica desconocer los valores que tengan activistas y dirigentes enrolados en el FAP. Tampoco supone negarse de una vez y para siempre a las formas múltiples del frente único exigidas hoy –y con certeza mucho más en el futuro- para defender las libertades democráticas y los derechos económicos de las masas. Se trata de no embarcar al país y los trabajadores a la vía muerta del reformismo burgués. Se trata de ratificar una vez más la necesidad de una herramienta política de masas con un programa antimperialista y anticapitalista.

Son mayoría, con seguridad, los compañeros y compañeras de la CTA, la Constituyente Social y el Psur, que reivindican esa línea de acción por la cual lucharon hasta ayer y un mal día despertaron para enterarse que estaban dirigidos por el PS y la Internacional Socialdemócrata, tenían como modelo estratégico «los gobiernos progresistas de la ciudad de Rosario, durante los últimos veinte años, y de la provincia de Santa Fe desde 2007»; asumían que el horizontes se limita a «mejorar nuestra democracia» y cambiaban el sueño de la emancipación latinoamericana por «una perspectiva estratégica de inserción internacional basada en una efectiva cooperación mutua con Brasil en el contexto del Mercosur, en la profundización de la regionalización y en una amplia multilateralidad económica, política e institucional», como declama el Manifiesto Fundacional del FAP.

Oponerse a la estafa política denominada "kirchnerismo" desde las posiciones del liberalismo socialdemócrata y el populismo tibiecito de los epígonos del Papa es mucho más que un crimen político: es ante todo un suicidio estratégico.



Una propuesta para la acción



La pluralidad se afirma en un programa. El rechazo al sectarismo tiene como punto de partida la negativa a proponer al movimiento obrero, las juventudes y el pueblo ser parte de un proyecto burgués, por más que se maquille de progresista. Eso está agotado con el actual elenco gobernante. Lo que vendrá, tendrá desde el primer momento un alineamiento latinoamericano identificado con los países y el programa del Alba; antimperialista y por el socialismo del siglo XXI.

Está agotado también el ensueño de edificar una fuerza electoralista en torno de un individuo, sin organicidad, sin participación democrática, con definiciones maleables según el humor del momento.

Hay decenas de miles de activistas dispuestos a dar la batalla. Con estos conceptos y sobre esta plataforma, convocamos a autoorganizarse en todo el país, con la decisión de converger de manera confederada, con una organicidad que en principio decide cada conjunto local y va perfeccionándose en la medida en que crece y avanza en criterios y definiciones comunes. En Rosario el Llamamiento (poner el nombre) y los talleres del Alba son una base programática y política que va más allá de esa ciudad y puede ser un punto de apoyo en todo el país. Otro tanto ocurre en la Patagonia, en Buenos Aires y en el Noroeste, con diversos nucleamientos y corrientes que trabajan ya en torno al programa del Alba (ver notas al respecto en esta misma edición).

Sin haber logrado salir de la crisis detonada en 2008, el capitalismo mundial ingresa otra vez en la recesión combinada y amenaza con la depresión. Esto no tiene sino una respuesta desde las necesidades de las grandes mayorías y las exigencias de la nación. Y esa respuesta no está en las elecciones de octubre.

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